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Qué pasa con lo que guardás en Meditor. Escrito a partir de lo que el código hace de verdad, no de una plantilla. Read in English.
Lo corto
Meditor funciona entero sin cuenta y sin internet. Lo que meditás, lo que dura cada práctica y lo que escribís en tus notas se guarda en tu teléfono. Meditor no lo manda a ningún servidor, salvo la copia en la nube de Meditor Pro si vinculás una cuenta. Aparte está la copia de seguridad del propio teléfono, que se explica abajo.
Hay tres cosas que Meditor sí manda afuera, y las tres las podés apagar: vincular una cuenta de Google, ver publicidad si no tenés Meditor Pro, y el aviso que se manda si la app se cierra sola.
Lo que se queda en tu teléfono
- Tu racha, tus prácticas, cuánto duró cada una y cómo te sentiste antes y después.
- Las notas que escribas al terminar.
- Tus ajustes: voz, volumen, recordatorio, aspecto.
Meditor no manda nada de esto a ningún servidor, ni propio ni de otros. La única excepción es la copia en la nube de Meditor Pro, que se explica en la sección que sigue.
Lo que sí puede pasar es que la copia de seguridad del propio teléfono lo incluya. Si la tenés activada, Android lo guarda cifrado en el respaldo de tu cuenta de Google (en iPhone, iCloud hace lo mismo) y te lo devuelve si reinstalás la app o pasás a un teléfono nuevo. Esa copia es del teléfono, no de Meditor, y se apaga desde sus ajustes.
Si borrás la app, todo esto se borra del teléfono. El respaldo, si existe, lo maneja Android o iCloud.
Si vinculás una cuenta de Google
Vincular es opcional y sirve para no perder la racha al cambiar de teléfono. Cuando lo hacés, Google nos da tu dirección de correo, tu nombre y tu foto de perfil, y se crea una cuenta en Firebase (el servicio de Google que usamos para esto).
Con Meditor Pro, además, tu progreso (prácticas, ánimo y notas), tus respiraciones personalizadas y tus ajustes se copian a un documento privado en la nube: solo tu cuenta puede leerlo. Sin Pro Meditor no sube nada: la cuenta queda vinculada y el progreso sigue en el teléfono.
Podés borrar la cuenta y esa copia de la nube desde Ajustes, en "Borrar mi cuenta". Es inmediato y no hace falta escribirle a nadie. Lo que tenés en el teléfono no se toca.
Si te regalamos Meditor Pro o un marco de perfil (por ejemplo, el de fundador), queda además un registro de ese regalo: la fecha y, si lo anotamos, el motivo. Ese registro no lo borra la app al borrar la cuenta: lo borramos nosotros a mano, y si querés que sea ya, escribinos. Si el marco tenía número, de ese número queda solo el número, sin nada que identifique a quién se lo dimos, para que no se vuelva a entregar.
Publicidad
Si no tenés Meditor Pro, antes de algunas prácticas aparece un corte con publicidad de Google AdMob. Para elegir qué mostrarte, Google puede usar el identificador de publicidad de tu dispositivo y datos aproximados como el país o el tipo de teléfono.
Meditor no le pasa a AdMob lo que meditás, cuánto meditás ni lo que escribís en tus notas. Nunca.
En iPhone, antes del primer anuncio la app te pregunta si permitís el seguimiento (el diálogo de Apple). Si decís que no, iOS no le entrega a nadie el identificador de publicidad y los anuncios que ves no están personalizados; la app sigue igual.
Si estás en la Unión Europea o el Reino Unido, antes del primer anuncio aparece además el formulario de consentimiento de Google. Lo que elijas ahí se puede cambiar después desde el mismo formulario.
Con Meditor Pro no hay publicidad y no se carga nada de esto.
La compra
Meditor Pro se cobra a través de Google Play o de la App Store, según el teléfono. El pago lo maneja la tienda de punta a punta: no vemos ni guardamos tu tarjeta ni tus datos de facturación. Lo único que la app recibe es un "sí, está comprado".
Si la app se cierra sola
Cuando Meditor se cierra sin que vos lo pidas, se manda un informe a Firebase Crashlytics (otro servicio de Google) para poder arreglarlo. Ese informe dice en qué punto del código se cayó la app, el modelo de tu teléfono, la versión de Android y la de Meditor, y un identificador anónimo de esta instalación.
No viaja nada de lo que hacés en la app: ni tus prácticas, ni tus notas, ni cómo te sentiste, ni tu correo, ni tu nombre. Y no se manda nada mientras la app funcione bien.
Viene encendido porque es la única forma de enterarnos de que algo se rompió: casi nadie escribe un correo para contarlo. Se apaga en Ajustes → Datos, "Avisar si la app se cierra sola", y desde ese momento no se manda más nada.
Lo que Meditor no hace
- No usa el micrófono ni la cámara.
- No pide tu ubicación.
- No lee tus contactos, tus fotos ni tus archivos.
- No tiene analítica de uso: nadie mira qué practicás, cuánto ni cuándo. Meditor solo manda afuera las tres cosas de arriba: la cuenta (y con Pro, la copia en la nube), la publicidad si no tenés Pro, y el aviso si la app se cierra sola.
- No vende ni cede tus datos a nadie.
Las notificaciones
El recordatorio diario lo arma tu propio teléfono a la hora que elegiste. No pasa por ningún servidor y no hay forma de que nadie lo lea.
La voz
Las consignas habladas salen del sintetizador de voz de tu teléfono, o de grabaciones que vienen dentro de la app. En ninguno de los dos casos se manda nada a internet.
Menores
Meditor no está pensado para menores de 13 años y no recolecta datos a sabiendas de nadie de esa edad.
Cambios
Si algo de esto cambia, cambia también este texto, y la fecha de abajo lo delata. La versión que estás leyendo es la que corresponde a la versión de la app que tenés instalada.
Consultas
Escribí a meditorsoporte@pebas11.com y te contestamos.
Revisado el 27 de septiembre de 2026. Meditor es un proyecto de Pebas.